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Sabe usted, querido lector, ¿qué le dice un pollito a su enemigo? Pues “¡Caldito seas!”

Dicen que los mexicanos podemos reírnos de nuestras desgracias, y nos guste o no, parece ser una de nuestras características como nación, pero lo que es totalmente inapropiado es alimentar la tragedia con mentiras y chismes, como lamentablemente lo hicieron muchos comunicadores a raíz del operativo que se llevó a cabo en Tapalpa, Jalisco y que derivó en la muerte de Nemesio Oseguera, el fundador del Cartel Nueva Generación de Jalisco (CNGJ), mejor conocido como “El Mencho”.

Personajes de la talla de Javier Alatorre, famoso comentarista de TV Azteca; Jorge García, colaborador en Emeequis; Lourdes Mendoza, colaboradora de El Financiero, ADN 40 y Revista Vertigo; Javier Negre, propietario de la Derecha Diario; y hasta la organización internacional de hackers Guacamaya Leaks, cayeron en la histeria colectiva del domingo y publicaron información, videos y fotografías basados en publicaciones falsas.

Entre las informaciones falsas que se volvieron virales destacan la supuesta toma por parte de sicarios del aeropuerto de Guadalajara, versión que fue desmentida por el periodista Juan Carlos Munguía de Telediario, quien compartió imágenes desde el aeropuerto y explicó que los disparos que oyeron los usuarios del Aeropuerto fueron en Chapala, localizada a 30 kilómetros el Aeropuerto.

También causó estupor la imagen aérea de una ciudad de Guadalajara devastada por supuestos incendios provocados derivados de la muerte de “El Mencho”, que tampoco fue real sino creada con Gemini, la inteligencia artificial de Google, tal y como se puede observar por la presencia del distintivo en la imagen.

Otras historias como el supuesto toque de queda en Quintana Roo, las evacuaciones en el Hospital Civil de Guadalajara “ante la posible presencia de grupos armados asociados al Cártel Jalisco Nueva Generación”, que también fueron desmentidas por las autoridades respectivas, siguen circulado a través de las redes sociales creando pánico y temor entre la sociedad lo que realmente es una pena, sobre todo cuando la fuente son personas dedicadas a la difusión de la información y que uno esperaría realizaran su oficio con ética.

En este contexto, se aplaude el trabajo del periodista Arturo Daen que se dedicó a documentar estas desinformaciones en un artículo muy completo publicado en el sitio informativo Sin Embargo, que les invito a leer.

En 2016 la palabra “post-truth” fue elegida palabra del año por Oxford Dictionarie, aún cuando la definición del término data del 2004 cuando Ralph Keyes escribió un extenso libro sobre el concepto titulado “La era de la posverdad: deshonestidad y engaño en la vida contemporánea”.

El libro aborda casos como el de Jayson Blair experiodista estadounidense que trabajó para The New York Times quien en 2003, renunció al periódico tras revelarse la falsedad y el plagio de sus artículos; y el del profesor de historia Joseph Ellis, quien fue suspendido sin goce de sueldo en 2001 tras mentir a sus estudiantes sobre haber combatido en la guerra de Vietnam, sin embargo, los conceptos y contextos del libro de Keyes siguen muy vigentes.

La realidad es que seguimos viviendo en la era de la Posverdad, donde el engaño se ha convertido en el estilo de vida moderno y la línea divisoria entre la verdad y la mentira se ha diluido.

En la era de la posverdad, engañar a los demás se ha convertido en un desafío, un juego, un hábito. la pregunta es ¿qué podemos hacer al respecto?

…pero en asuntos más terrenales, sabe usted, ¿por qué la gallina cuida tanto a sus pollitos? Pues porque le costó un huevo tenerlos…

Que tengan todos un feliz martes.


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