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Entre el río Juchipila y las Sierras de Morones y Nochistlán, se encuentra un estrecho y profundo cañón que guarda un tesoro natural que bien vale la pena iniciar una expedición.

Se trata del Cañón de Juchipila que, ubicado a una altura de entre los mil doscientos y los mil trescientos metros, guarda en sus linderos una gran cantidad de manantiales de aguas termales, y una gran variedad de lugares para practicar actividades recreativas y de aventura. 



El Cañón de Juchipila es extenso y variado, que reúne poblados pintorescos con paisajes naturales, es el caso de Moyahua de Estrada, rodeado de senderos con paisajes preciosos de selva baja y matorrales donde destacan el mezquite y el huizache, hogar de fauna como el venado cola blanca y la guacamaya verde.

Para los que no desean una aventura tan natural, también es posible disfrutar de las aguas termales en algunos establecimientos de hospedaje, como Paraíso Caxcan, ubicado en el poblado de Apozol que cuenta con albercas de agua termal, que incluyen una alberca con olas, chapoteaderos, y toboganes panorámicos.

Además, cuenta con áreas verdes para descansar, canchas de básquetbol, tenis, fútbol y minigolf, así como espacio para patinar o jugar billar, ping pong y futbolito.

En el ámbito cultural, muy cerca del extremo sur del cañón, se ubica la zona arqueológica Cerrro de las Ventanas que debe su nombre a las ventanas de la casa acantilado que se encuentra en la parte superior del sitio.

El área comprende un centro cívico-ceremonial con arquitectura residencial, el cual fue ocupado por lo menos en las etapas más tardías por parte de grupos de habla náhuatl y que según las fuentes etnohistóricas serían los Caxcanes.

El Cañón se encuentra muy cerca del Pueblo Mágico de Nochistlán que con su Jardín, su mercado y la antigua Parroquia de San Francisco de Asis, es un lugar ideal para complementar el viaje.




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