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Apreciado, no sólo por su belleza sino por ser un indicador de salud de los ecosistemas costeros, el flamenco americano, cuyo nombre en latín es Phoenicopterus ruber, es un ave que resulta fundamental en México.

Residente principalmente en la Península de Yucatán, su presencia ayuda a mantener el equilibrio de humedales y lagunas, regula poblaciones de organismos acuáticos, y representa un pilar del ecoturismo, impulsando economías locales y la conservación ambiental.

Pero su manejo y conservación no se reduce sólo a las costas, sino a espacios de manejo, como el Zoológico de Morelia que alberga más de 70 ejemplares de flamenco, la mayoría de ellos con cerca de dos años de edad.

En su habitat michoacano, los flamencos cuentan con un albergue diseñado para garantizar su bienestar, el cual consiste en tres estanques que cubren sus necesidades biológicas.

El primero contiene fango o barro negro, indispensable para ellos durante la temporada reproductiva, ya que ahí construyen sus nidos; el segundo alberga artemia, un alimento vivo que complementa su dieta; y el tercero contiene agua potable para mantener una hidratación correcta.

El alimento que reciben consiste en croquetas con microcámaras de aire, lo que permite que estas floten en el agua y facilita su consumo natural.

Además, contienen carotenos que contribuyen a mantener la coloración rosa, una de las principales particularidades de esta especie.

El Zoológico Benito Juárez también conocido como Zoológico de Morelia, es el parque zoológico más importante del estado de Michoacan, el segundo más visitado de México, y, por su número de especies e individuos, uno de los más importantes de América Latina.

Inaugurado el 30 de septiembre de 1970, el zoológico se ubica en Calzada Juárez, en la colonia Félix Ireta, y el boleto de acceso cuesta 50 pesos.


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