Del 21 al 23 de agosto, recolectores, cocineros tradicionales, investigadores y amantes de la naturaleza se reunirán en Senguio para celebrar la diversidad y riqueza de los hongos silvestres de los bosques de Michoacán en una edición más de la vigésimo novena edición de la Expo Feria del Hongo de Senguio.
Durante la feria, los visitantes pueden disfrutar de platillos tradicionales preparados con hongos silvestres, participar en talleres de identificación, conocer técnicas de conservación y aprender sobre la importancia ecológica de estos organismos en los ecosistemas forestales.
La feria se trata de una celebración anual que honra la rica tradición micológica que encuentra en Senguio el lugar ideal para su celebración pues el poblado, ubicado en la región oriente de Michoacán, es conocido por sus extensos bosques de pino y encino, que durante la temporada de lluvias, entre julio y octubre, se convierten en el hogar de cientos de especies de hongos comestibles que han sido parte de la dieta y cultura local desde tiempos prehispánicos.

La recolección de hongos en Senguio es una tradición que se transmite de generación en generación y los conocimientos sobre qué hongos son comestibles, dónde encontrarlos y cómo prepararlos son parte fundamental del patrimonio cultural de la comunidad.
Entre los Hongos más representativos de la región destacan los Pambazos, unos hongos anaranjados muy apreciados en la región, conocidos por su sabor único; las Escobetas, de forma peculiar que crecen en los bosques de coníferas; y los Tecomates, redondos y aromáticos, ideales para preparaciones tradicionales.
Además, están las llamadas Patitas de Pájaro, muy delicados con forma muy característica, que son muy buscados por su textura.
Los hongos no sólo son sabrosos, sino que también son ricos en proteínas, fibra, vitaminas del complejo B y minerales como el selenio y el potasio, además, son bajos en calorías, contienen antioxidantes y muchas especies tienen propiedades que ayudan a mejorar las defensas del organismo.
Además, son una de las pocas fuentes vegetales de vitamina D natural, y por su fuera poco, desempeñan un papel crucial en los ecosistemas forestales pues forman relaciones simbióticas con los árboles ayudándolos a absorber nutrientes del suelo.
También son fundamentales en la descomposición de materia orgánica, reciclando nutrientes y manteniendo la salud del bosque.



